Your browser (Internet Explorer 7 or lower) is out of date. It has known security flaws and may not display all features of this and other websites. Learn how to update your browser.

X

Navigate

Pecado original: ¿Todos nacimos pecadores?

Más grave que hacer sentir culpables a la humanidad desde su nacimiento, pretendiendo un pecado original, por parte algunas iglesias y credos religiosos, es que también deseen que debamos sentirnos avergonzados porque Adán y Eva comieron del árbol prohibido. Definido bíblicamente como el árbol de conocimiento. Pareciera que esas iglesias medievales quisieron inducir a la humanidad que saber o conocer más allá que lo que ellos, como iglesia, decían y catequizaban, era pecado. Recordemos como se condenó a Galileo Galilei por ser científico y revelar conocimientos. Si se cree en una entidad suprema como sería una conciencia universal, o si lo prefiere llamar Dios, esta entidad sería el conocimiento total, de manera que por el contrario de lo que pregonan estas iglesias, para acercarse a esta Divina Providencia deberíamos estudiar e investigar todo cuanto podamos porque a más conocimientos y sabiduría tengamos estaremos más cerca de Dios.
El pecado original, también llamado pecado ancestral, es para la doctrina cristiana la "mancha de la humanidad por el pecado como consecuencia de la "caída" del hombre, originada por la rebeldía de Adán en el Jardín del Edén. Esta condición se ha caracterizado de muchos modos, desde algo tan insignificante como una leve deficiencia, o la tendencia hacia el pecado aunque sin la culpa colectiva, referida como una "naturaleza pecadora", a algo tan drástico como la depravación total o la culpa automática de todos los humanos a través de la culpa colectiva.
.

El concepto del pecado original fue originalmente concebido en el siglo segundo por Ireneo, obispo de Lyon, en su controversia con algunos gnósticos dualistas. Otros padres eclesiásticos como Agustín de Hipona (354-430) también desarrollaron la doctrina, quienes la justificaron en las enseñanzas de Pablo de Tarso (Romanos 5:12–21 y 1 Corintios 15:22) y en el versículo Salmos 51:5.5, al 9.
Tertuliano, Cipriano, Ambrosio y Ambrosiaster consideraron que la humanidad comparte el pecado de Adán, trasmitido de generación en generación. Interpretación particular hicieron Martín Lutero y Juan Calvino, quien lo identificó con la concupiscencia.
Dentro del catolicismo romano, el movimiento jansenista, a quien la Iglesia declaró herética, también mantuvo que el pecado original destruyó el libre albedrío. Por otro lado, algunos protestantes modernos niegan que la doctrina tenga sustento bíblico.

Michelangelo Buonarroti 022
Fresco de Miguel Ángel en la bóveda de la Capilla Sixtina.

Existe controversia entre los teólogos judíos respecto a la causa de lo que es llamado "pecado original". Algunos enseñan que fue debido a la claudicación de Adán en la tentación de comer el fruto prohibido y fue heredado a sus descendientes; la mayoría, sin embargo, no considera culpable a Adán de los pecados de la humanidad, sino que de acuerdo a Génesis 8:21 y Génesis 6:5-8 Dios reconoció que los pecados de Adán son solo suyos. No obstante, algunos consideran que esto trajo la muerte al mundo; debido a su pecado, sus descendientes viven una vida mortal que termina con la muerte de sus cuerpos. La doctrina del "pecado heredado" no se encuentra en la mayoría del judaísmo tradicional. Aunque algunos judíos ortodoxos culpan a Adán por la corrupción general del mundo, y a pesar de que existieron algunos maestros judíos de los tiempos talmúdicos que creían que la muerte era un castigo llevado a la humanidad debido al pecado de Adán, esa no es la postura dominante en el judaísmo actual.
Los judíos modernos generalmente enseñan que los humanos nacen libres de pecado y puros y luego eligen pecar llevando el sufrimiento a sus vidas. El concepto del pecado heradado no existe bajo ninguna forma en el islam. Respecto al cristianismo, algunas interpretaciones del pecado original son rechazados por otras teologías.

Thomas Cole The Garden of Eden detail Amon Carter Museum
El jardín del Edén.

Pecado original en el Judaísmo

De acuerdo con el texto bíblico del Génesis 1-3, tras haber sido creados Adán y Eva residían en el jardín del Edén en perfecta armonía con Dios; el único mandato al que debían acogerse era la abstención de comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, cuyo consumo ocasionaría la muerte (Genesis 2:17). Sin embargo, Eva y por su intermediación Adán cedieron a la tentación de la serpiente (identificada con Satán o Shaitan, "el tentador") y descubrieron, comiendo del árbol, su desnudez. La consecuencia de la violación de su mandato llevó a la muerte "volverás" a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás", Genesis 3:19 y la expulsión del jardín del Edén.

La tradición talmúdica identifica este acto como (en hebreo hajet hakadmon, "la falta primordial") de la desobediencia al mandato divino. Sin embargo, los efectos de este pecado se reducen a castigos personales, como la expulsión del paraíso, dolores de parto en el caso de Eva y de toda su descendencia, la multiplicación excesiva de la dificultad del trabajo (no el trabajo en si mismo que es descrito antes como un don divino y precedía al pecado mismo), la enfermedad, la vejez y la muerte.
Las corrientes renovadoras dentro del judaísmo interpretan la caída como el primer acto de libre albedrío del hombre, y lo consideran como parte del plan divino, puesto que la falta representaría la admisión de la responsabilidad; en otras palabras, el mito de la caída sería una elaborada alegoría del pasaje a la adultez y la autonomía.

Bartolomeo rubio, rimprovero di adamo ed eva, 1362 ca.
Alivio de Adán y Eva, por Bartolomeo Rubio.

Cristianismo

La doctrina cristiana católica con respecto al pecado original se fijó en el concilio de Cartago, y se precisó posteriormente en el concilio de Orange y el concilio de Trento. Los detalles de su forma actual se encuentran ya en los escritos de san Agustín de Hipona, a través del cual la noción de una corrupción fundamental de la naturaleza humana hizo pie en la Iglesia. Los escasos fragmentos de doctrina sobre el pecado original contenidos en los escritos de los Apóstoles (especialmente Romanos 5:12) no efectúan mayores precisiones sobre el texto del Génesis.

La teología escolástica distingue entre el pecado original originante (peccatum originale originans), el acto concreto de desobediencia cometido por Adán y Eva, y el pecado original originado (peccatum originale originatum), las consecuencias que el mismo provocaría sobre la constitución de la especie humana. En virtud del peccatum originale originatum, no sólo se perderían los dones preternaturales de la inmortalidad y la exención del sufrimiento, sino que las capacidades del espíritu humano tanto las morales como las intelectuales carecerían de su vigor natural, sometiendo la voluntad a las pasiones y el intelecto al error. De acuerdo a la doctrina fijada en el concilio de Trento, la condición de "naturaleza caída" (natura lapsa) se transmite a cada uno de los nacidos tras la expulsión del Edén.

En los concilios se estableció el pecado original como la razón del bautismo católico, ya que éste liberaría al bautizado de las culpas del género humano, de acuerdo con una interpretación lata de (1 Corintios 15:21) que contrapone el pecado de Adán con la pasión de Jesucristo. La Iglesia católica y otras que practican el culto mariano excluyen, sin embargo, de las consecuencias del pecado original a la Virgen María, en virtud de una gracia especial de Dios para que Jesucristo no tuviera el pecado original.

Colmar (68) collégiale St Martin 27

Catecismo de 1992

Presenta la doctrina del pecado original como el “anverso de la redención”. Recuerda que aunque el relato está hecho de imágenes o se encuentre redactado usando figuras literarias, se trata de un acontecimiento real de los inicios de la historia y que la marca.
Luego, analiza los diversos elementos relacionados con este pecado: La prueba que implicaba el no poder comer del árbol del conocimiento del bien y del mal como una muestra del límite que la libertad humana tiene por el hecho de ser una criatura; el pecado presentado como un acto de desconfianza primero y de desobediencia después; las consecuencias: pérdida de la santidad original, se destruye la armonía del mundo y del interior del hombre, la muerte entra en la historia. La universalidad del castigo a partir del pecado original se sostiene con textos tomados de san Pablo:

"Como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo (la de Cristo) procura a todos una justificación que da la vida. Por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores".
Rm 5, 18-19

En el número 404 se dice que el pecado de Adán es el pecado de todos los hombres que vienen después de él, ya que, según una expresión de Tomás de Aquino, la humanidad es en Adán como el cuerpo de un único hombre. Ahora bien, el catecismo afirma que la transmisión de ese pecado es un misterio, y que, por tanto, la expresión “pecado” se usa de manera análoga, puesto que no se trata de una falta “cometida”, sino de un pecado “contraído”.

Eglise Saint-Vincent-de-Paul - Décor façade - Adam et Eve
Adán y Eva, Iglesia de San Vicente de Paul.

Condenaciones heréticas

El pelagianismo, que rechaza la condición caída de la naturaleza humana como una corrupción maniquea de la doctrina cristiana, fue declarado herético en el concilio de Cartago; el primer partidario de esta doctrina del que se tienen noticias fue Teodoro de Mopsuestia, aunque su influencia fue mayor en la iglesia occidental a través de Pelagio y Celestio. Según los pelagianos, la introducción del pecado por Adán se limita a proporcionar un mal ejemplo a sus descendientes, pero no hiere sus facultades.

El socinianismo, una rama protestante escindida del catolicismo tras la Reforma, negaba, entre otros rasgos de la doctrina católica, la realidad de la natura lapsa.
Numerosas iglesias protestantes en la actualidad descartan la noción de la caída de la naturaleza, aunque mantienen la creencia en el pecado de desobediencia de Adán.

El texto del Genésis puede relacionarse directamente con el Libro de Enoc, libro apócrifo etiquetado de seudoepigráfico, en el que se unifica la historia del pecado original y la caída de Lucifer y sus seguidores. La trama está bastante más elaborada, pero también se señala directamente a la mujer como principal responsable. A pesar de ser apócrifo, este libro está incluido en la Biblia de la Iglesia etíope.

Opalinski castle in Sierakow (stained glass)

Islam

En el Islam no existe la noción de pecado original, más bien se rechaza rotundamente.
De acuerdo con el Corán, la transgresión cometida por Adán y Eva y que fue responsabilidad de ambos, y no de Eva en mayor grado quedó zanjada con el castigo recibido, es decir, con la expulsión del Paraíso. El Islam no condena a la naturaleza humana como tal y además rechaza explícitamente que otro pague por los errores de los demás: "Nadie cargará con la culpa ajena" (Sura 17, versículo 15).
La ausencia del pecado original acentúa la idea de responsabilidad individual, que es central en el Islam. Esa libertad es la base sobre la cual puede Dios decidir castigar o premiar.

12th-century unknown painters - Creation Adam and the Original Sin - WGA19757
Creación de Adán y el pecado original.

Interpretaciones racionalistas

En vista de que el texto de Génesis 3:7 muestra la conciencia de la desnudez como evidencia de la comisión del pecado original, interpretaciones antropológicas o psicoanalíticas del texto bíblico sostienen que el pecado de Adán y Eva es una alegoría del acto sexual.
Se han aducido numerosos rasgos que pudieran reforzar esta hipótesis: la naturaleza fálica de la serpiente, el hecho de que los castigos impuestos a la mujer sean el parto y la sujeción de su deseo carnal al mandato del marido Génesis 3:16, y el hecho de que, tras el castigo, Adán diera su nombre a Eva "pues era la madre" (Génesis 3:20).
No obstante, existen detalles del texto bíblico original que aparentemente contradicen esta interpretación:
Cuando Dios decretó la prohibición (Génesis 2:17) Adán estaba solo y continuó así por algún tiempo (Génesis 2:23)
Dios autorizó a la pareja a que tuvieran prole (Génesis 1:28)
Eva comió primero del fruto y después se lo dio a Adán (Génesis 3:6)
En el judaísmo bíblico el sexo no era un tabú y las relaciones sexuales entre cónyuges no eran pecado ni signo de falta de santidad.
Por lo tanto, se deduce del relato solamente que Dios había dado un mandato al cual el hombre desobedece.

No existe pecado original

Bundesarchiv Bild 183-1987-0703-507, Berlin, Reichstagssitzung, Rede Adolf Hitler
Adolf Hitler pronuncia un discurso en la Ópera Kroll a los hombres del Reichstag

Distintos autores consideran, que la doctrina cristiana del pecado original es de carácter profundamente anti-social. El pecado original convence a la gente de que la fuente de su miseria radica en el inalterable "pecado" de la humanidad y no en las formas de organización social e instituciones que se pueden cambiar, mejorar y desarrollar.

Las leyes y el ordenamiento legal mundial no permiten que un delito o falta sea pagado por quien no lo cometió. Así un hijo no puede ser culpabilizado por alguna falta o crimen cometido por sus padres, o por cualquier otra persona. Dicho de otra forma, para la humanidad, de acuerdo a sus leyes, es un disparate jurídico culparnos por algo que hicieran nuestros ancestros. Sería como escuchar a Adolf Hitler culpando a los judíos, gitanos u otras razas por el hecho de serlo, o sea, por haber nacido de alguna raza discriminada.

Erstausgabe von Mein Kampf
El libro Mi Lucha de Hitler, considerado como la Biblia Nazi

Hitler en su libro Mein Kampf, en la parte primera, capítulo 6, expresa que "los pecados contra la sangre y la raza constituyen el pecado original de este mundo", referido a su posición y prédica racista.

Nadie, en su sano juicio debe sentirse culpable de un supuesto pecado original. Esto no existió sino en la mente de quienes manejaron algunas iglesias con fines de controlar a su feligresía o políticos como Hitler para justificar crímenes de lesa humanidad. Recordemos que ningún Dios, en ningún libro sagrado, sentenció lo del pecado original. Fueron interpretaciones insensatas de seres humanos de limitado conocimiento, situados en épocas medievales o antes, quienes inventaron semejante absurdo y desatino.

En Dios Universal pensamos que todos nacimos sin pecado original de ninguna índole. En todo caso, si se cree en el pecado, los seres humanos no nacen pecadores... algunos se hacen pecadores, quizás muchos...


Le invitamos cordialmente a leer nuestro libro: ¿Quién es Dios?
¡Gracias! por visitarnos, Vladimir y María Mercedes Gessen @DivanGessen

Fuentes:
https://es.wikipedia.org/wiki/Pecado_original
https://www.youtube.com

Fotos: https://commons.wikimedia.org/wiki/Main_Page
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Kempeneer_Paradise_Bliss.jpg



Comentarios