En una ocasión una persona defendía la no existencia de un Creador. Para ella, era más fácil creer que el Universo se hiciera sólo, a que alguien lo erigiera. “Al menos –explicaba- puedo ver y tocar a las partes del Universo. Veo planetas, estrellas, galaxias y palpo la tierra…” Entonces, le pregunté ¿Sabes lo que es el dolor?... –Si, me contestó… ¿Y cómo sabes que existe?, indagué… – ¡Porque lo siento!, respondió con cara de sabiduría… En ese momento, le expliqué que ella creía en el dolor no porque lo viera, o lo pudiera tocar, sino porque ¡lo sentía!… y añadí, tampoco puedes ver al Creador o Dios, o como lo llamamos nosotros: La Presencia, sin embargo, la puedes sentir. Así de simple es, para creer en la Divina Providencia, tienes que sentirla. Existe un dolor físico que es una experiencia desagradable que sufren los seres vivientes. En la Tierra, es una reacción de algún organismo a un problema. El dolor alerta de que algo anda mal. Existen dolores sensoriales que son más...